La comunidad de buzos profesionales, científicos marinos y exploradores de cuevas subterráneas en el Caribe mexicano ha manifestado su alivio tras confirmarse que la Semarnat bloqueará el proyecto turístico “Perfect Day”. Quienes viven y trabajan diariamente en las profundidades del mar conocen de primera mano la fragilidad de los ecosistemas de coral y la velocidad con la que la infraestructura hotelera mal planeada puede corromper un entorno que tardó miles de años en desarrollarse de forma natural.
En sintonía con información de Animal Político, José Urbina, reconocido buzo profesional de cuevas y miembro activo de la organización nacional Sélvame MX, detalló los enormes beneficios biológicos que trae consigo la cancelación de la obra. El ambientalista explicó que con esta decisión estatal se protege de manera inmediata el sistema de manglares costeros, las playas de anidación de tortugas marinas y el vital corredor biológico terrestre de especies emblemáticas como el jaguar.
El explorador marino fue categórico al describir el impacto que la industria de los megacruceros provoca en los ecosistemas de la región sur de Quintana Roo. Urbina sentenció que “donde hay un crucero, el arrecife está muerto”, argumentando que las propelas, el encallamiento constante de las embarcaciones y el vertido de sustancias terminan asesinando de forma silenciosa e inevitable las colonias de coral, una realidad que él mismo ha documentado en sus múltiples inmersiones.
A pesar del optimismo generalizado, el integrante de Sélvame MX coincidió con los cuerpos legales en mantener una postura de cautela institucional y escepticismo saludable hasta que la Semarnat publique formalmente el documento resolutivo. Para los activistas de la región, la redacción de los argumentos gubernamentales es clave, pues de ella depende que la naviera no encuentre lagunas legales que le permitan revivir el proyecto acuático mediante amparos corporativos.
El buzo resaltó que el caso de Mahahual evidencia un hartazgo social generalizado a nivel nacional en contra de las corporaciones que ven a las leyes ecológicas como meros obstáculos burocráticos. Denunció que la ciudadanía en estados como Veracruz, Baja California, Yucatán y Jalisco está cansada de una fórmula económica obsoleta en la cual los recursos naturales estratégicos del país son tratados como mercancías baratas destinadas a la exportación.
Bajo esta lógica de explotación, los activistas locales lamentan que las ganancias millonarias generadas por la destrucción del litoral se marchen de forma directa a las cuentas bancarias de empresas extranjeras. Mientras tanto, los habitantes de las comunidades originarias y los poblados locales son quienes se quedan en el territorio para enfrentar las pérdidas ecológicas, la escasez de agua y la contaminación ambiental derivada del turismo de masas descontrolado.