La “Ley Anti-Sergio Mayer” no es un esfuerzo individual, sino una estrategia coordinada por figuras clave de la bancada de Morena. Herminia López Santiago, junto a Emilio Ramón Ramírez Guzmán y Gloria Sánchez López, han liderado esta propuesta con el fin de fortalecer la identidad del partido como una fuerza política comprometida con la austeridad y la entrega total al cargo.
Para estos diputados federales, el comportamiento de su compañero de bancada resultó contradictorio con los principios de su movimiento. Al solicitar licencia para un fin recreativo, se rompió la narrativa de que el servicio público es una vocación de sacrificio y atención constante a las demandas del pueblo, lo que motivó la redacción inmediata de la reforma.
La propuesta busca elevar el nivel del debate en San Lázaro, asegurando que los diputados no vean su cargo como un trampolín o un empleo flexible que se puede retomar después de unas vacaciones en un reality show. El enfoque de Herminia López es preventivo: establecer reglas claras antes de que otros legisladores sientan que pueden seguir el mismo camino.
Durante la presentación en la gaceta legislativa, se hizo énfasis en que no se trata de una persecución personal, sino de una mejora reglamentaria necesaria. Al añadir el numeral 3 al artículo 12, el Grupo Parlamentario de Morena pretende institucionalizar la prohibición, de modo que cualquier solicitud de licencia para entretenimiento sea rechazada de inmediato por la Mesa Directiva.
Este frente morenista ha recibido tanto apoyo como críticas, pues hay quienes cuestionan si la ley es demasiado específica o reactiva. Sin embargo, para López Santiago y sus aliados, la seriedad del Congreso está en juego, y la “Ley Anti-Sergio Mayer” es el instrumento jurídico ideal para devolverle el decoro a la representación popular.