En su reciente encíclica “Magnifica Humanitas”, el papa León XIV utilizó una conocida metáfora bíblica para alertar a la humanidad sobre los riesgos del desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial. El pontífice equiparó el estado actual de la tecnología con la construcción de la “Torre de Babel”, descrita en las escrituras como un intento soberbio de las personas por concentrar un solo poder y un solo idioma.
A partir de los datos analizados por CNN Mundo en español, el obispo de Roma argumentó que el desarrollo de la IA corre el peligro de convertirse en un plan centralizado que domine y, en última instancia, deshumanice a las sociedades. Para evitar este desenlace, el documento subraya que una gran diversidad de opiniones, culturas y grupos sociales deben participar activamente en el diseño de los algoritmos.
León XIV estipuló una serie de principios éticos irrenunciables que deben aplicarse a nivel global, entre los que destacan la justicia social, el cuidado del medio ambiente y la dignidad de la persona humana. El papa insistió en que el progreso tecnológico carece de sentido si no se traduce en una distribución más justa de los recursos económicos del planeta.
Asimismo, el documento teológico hace especial hincapié en la necesidad de proteger las fuentes de empleo de la clase trabajadora frente a la automatización masiva. Para lograrlo, el pontífice sugirió el establecimiento de marcos legales sólidos a nivel internacional, complementados por sistemas de supervisión independientes y un poder político que no abdique de sus responsabilidades de control.
El temor de la Iglesia ante la manipulación tecnológica no es infundado, ya que el Vaticano ha vivido de primera mano el uso de herramientas digitales para la desinformación. Tras los conocidos “deepfakes” que afectaron al papa Francisco, el propio León XIV reveló en el texto que recientemente rechazó la creación de un “avatar papal” artificial diseñado para realizar audiencias privadas.