La seguridad de los profesionales de la salud vuelve a estar en el centro del debate internacional debido al avance del ébola. En Uganda se ha confirmado que el virus ya ha permeado los entornos hospitalarios, afectando de manera directa a quienes se encuentran en la primera línea de defensa tratando de contener la emergencia biológica.
De acuerdo con datos publicados por ADN Noticia, Uganda registra un acumulado de siete casos confirmados de la enfermedad, entre los cuales se encuentran dos médicos en activo. Esta situación obligó al gobierno ugandés a tomar medidas drásticas de contención, dictando la suspensión inmediata de todo el transporte terrestre y los vuelos comerciales con la vecina República Democrática del Congo.
El constante peligro que enfrenta el personal médico se deriva directamente de las vías de transmisión que posee el patógeno. El ébola no solo se propaga mediante el contacto directo con los fluidos corporales de un paciente infectado, sino que tiene la capacidad de transmitirse a través de superficies, sábanas u objetos que hayan quedado contaminados en el entorno clínico.
La infección de personal calificado en Uganda enciende las alarmas por las carencias estructurales que ya padecía el sistema de salud de la región. La pérdida temporal o definitiva de médicos en zonas de crisis reduce drásticamente la capacidad de respuesta, complicando las labores de aislamiento de pacientes recomendadas por la OMS.