¿Has sentido que el aire “quema” o que “no se puede ni respirar”? Eso es por la combinación de temperatura y humedad. Al amanecer, tendremos una humedad del 90%, lo que nos dará un inicio de día pegajoso, mientras que por la tarde bajará al 30%, convirtiendo el ambiente en un calor seco y sofocante.
Esta mezcla llevará la sensación térmica (lo que realmente siente nuestro cuerpo) a un rango de entre 41 °C y 46 °C. Es un nivel de alerta donde el cuerpo tiene dificultades para enfriarse a través del sudor, por lo que el riesgo de deshidratación aumenta considerablemente.
Para combatir este “bochorno”, la recomendación principal es beber agua con frecuencia. El agua ayuda a que nuestro sistema de refrigeración natural funcione correctamente. No esperes a tener sed, ya que la sed es la primera señal de que tu cuerpo ya empezó a deshidratarse.
Viste con telas naturales como el algodón, que absorben la humedad y permiten la ventilación. Mantenerse en lugares frescos y evitar las horas de sol intenso (de 11 am a 4 pm) es la mejor estrategia para que estos 46 grados de sensación térmica no afecten tu jornada.