En una reciente intervención mediática, se profundizaron los detalles sobre el comportamiento del hantavirus en el cuerpo humano. Tras el brote en un crucero internacional, la necesidad de entender cómo un virus de roedores termina afectando a turistas en una embarcación se ha vuelto una prioridad para la salud pública.
En entrevista con Imagen Radio, el doctor Francisco Moreno, experto en infectología, describió cómo el virus compromete la función orgánica. El hantavirus destruye los capilares, los vasos sanguíneos encargados del intercambio de oxígeno en los pulmones, lo que deriva en una insuficiencia respiratoria fatal para el paciente.
Moreno señaló que la sangre del cuerpo humano se divide virtualmente entre el sistema circulatorio y los pulmones durante este proceso infeccioso. La fuga de líquido hacia el tejido pulmonar crea un edema que impide la respiración, llevando al paciente a un estado crítico en cuestión de horas tras la aparición de los síntomas graves.
La variante Andes es la que ha causado mayor preocupación debido a su capacidad de transmitirse entre personas. El doctor explicó que esta mutación se identificó en el sur de América y rompe el paradigma de que los hantavirus solo se contagian por el contacto directo con la orina o heces de ratones silvestres.
El diagnóstico temprano sigue siendo el eslabón más débil, pues los primeros síntomas son idénticos a los de una fiebre común. Sin embargo, la vigilancia en el crucero es vital debido al periodo de incubación de hasta 60 días, lo que obliga a mantener un monitoreo constante sobre todos los pasajeros que estuvieron expuestos.
Debido a la complejidad del brote, la OMS ha coordinado el traslado del MV Hondius hacia las Islas Canarias. El Ministerio de Sanidad de España confirmó este martes que el archipiélago acogerá a los cerca de 150 pasajeros para garantizar que reciban atención médica de alta especialidad que permita contener la variante Andes.
El plan de rescate incluye la participación activa del ECDC, que realiza un examen exhaustivo de la salud de la tripulación antes de su llegada a España. Se estima que el barco arribará en un plazo de tres o cuatro días, momento en el cual se aplicarán protocolos de seguridad para examinar y repatriar a cada persona a sus respectivos países.
España ha defendido la medida como un acto de auxilio humanitario y legal, destacando que el bienestar de los pasajeros, incluidos varios españoles, es la prioridad. El proceso contará con todas las garantías de seguridad necesarias, articuladas bajo la supervisión de la OMS y el Centro Europeo para la Prevención de Enfermedades.