La juventud china está procesando su trauma familiar a través del humor y la tecnología. La “literatura de la sopa de calabaza”, que satiriza el control parental, es solo la punta del iceberg. Debajo, existe un movimiento masivo hacia la adopción de figuras virtuales que ofrecen la validación emocional que falta en el hogar tradicional.
Según datos de BBC NEWS MUNDO, el programa de “hijos virtuales” en Hong Kong es la respuesta tecnológica a esta crisis. Los jóvenes prefieren interactuar con una IA que les da las gracias por sus consejos que lidiar con padres reales que, como en el caso de Zhao Xuan, solo ven a sus hijas como cuidadoras para sus hermanos varones.
En este entorno, los influencers Pan Huqian y Zhang Xiuping actúan como “padres modelo” para 1.8 millones de seguidores. Sus videos son vistos como un antídoto contra la inseguridad y la ansiedad que los padres biológicos proyectan en sus hijos, fruto de la pobreza y agitación que vivieron en décadas pasadas.
Se estima que la cifra de jóvenes que utilizan estas apps para practicar la paternidad digital seguirá en aumento debido al alto costo de vida. Participan activamente en foros compartiendo los avances de sus “hijos de IA”, creando una comunidad de apoyo que sustituye al chat familiar que muchos han decidido silenciar por salud mental.
Las vacunas contra la soledad vienen en forma de algoritmos: la IA aprende de la interacción, permitiendo que el joven sienta que su “crianza virtual” tiene éxito. Mientras tanto, en Douyin, Pan Huqian se asegura de que sus “hijos digitales” sepan que son amados, algo que él mismo nunca escuchó de sus padres en tres décadas.
Esta dualidad entre la sátira y el consuelo digital marca a una generación que ya no espera la comprensión de sus progenitores. Al recurrir a padres virtuales e hijos de IA, los jóvenes están declarando que la conexión emocional es su prioridad, incluso si tiene que venir de una pantalla de teléfono.